“Una palabra puede destruir a un ser humano o puede motivar a una nación”

Inicio esta reflexión con una situación personal, recuerdo que a los 17 años de edad escuche una conversación entre dos personas muy cercanas a mí y comentaban que yo tenía una forma de ser y de pensar que no me llevaría a ningún sitio y que esperarían a ver qué bueno ocurriría con mi vida.

Por mucho tiempo luche con eso que escuché, ya que si eso era lo que pensaban personas cercanas a mí, algo de razón deberían tener, que quizás nada bueno saldría de mí. Estoy muy seguro que alguno de ustedes han pasado por una situación similar.

Hoy, 26 años después veo todo muy diferente y no juzgo sus comentarios, pero me he dado cuenta de lo mucho que esas palabras impactaron en mi vida, ya que entre otras cosas aportaron a mis temores e inseguridades; sin embargo, descubrí que la opinión de otros no tiene que ser tu realidad. Descubrí igualmente que esto es parte de nuestra naturaleza humana, en donde muchas veces juzgamos a las personas con la cabeza y a nosotros con el corazón, cuando realmente deberíamos hacer lo contrario.  

Louise Hay nos recuerda que “Vemos en los demás sólo aquello que vemos en nosotros mismos”. En lugar de criticar a alguien, elógialo, y verás cómo dentro de un mes notarás un enorme cambio en tí”. http://www.elmistico.org/louise_hay/el_poder_dentro_de_ti/poderdela_palabrahablada3.htm

La palabra tiene el poder de crear o de destruir, las palabras utilizadas de manera negativa no aportan al crecimiento una persona. Con esto no me refiero al hecho de ser partícipes o excusar alguna situación, más bien hablo de la oportunidad que tenemos de expresarnos de una manera que permita crear más, que nos permita apoyar, aportar, retar a mejorar e incentivar.  

Permitanme compartirles este corto relato:

Hace algunos meses tuve la oportunidad de conversar con un joven que en esos momentos no estaba obteniendo las mejores notas en la escuela, digo en esos momentos porque sé que eso cambiará. Este joven en su interior siente que es bruto y creo yo, que es algo que se lo han mencionado tantas veces que ha hecho de esto una verdad.

Le pregunté ¿Qué significa ser bruto? El me responde que es alguien que no aprende nada, mi siguiente pregunta fue ¿Tú no aprendes nada? Automáticamente su reacción fue otra y me dijo, bueno si aprendo, solo que no me va bien en matemáticas y creo que mencionó otras dos materias. Esto cambió todo el panorama, ya que pasamos de ser bruto a tener problemas con algunas materias en específico, lo cual puede estar asociado a la falta de atención, gusto, método de aprendizaje, etc. 

Lo importante de esa conversación fue confirmarme una vez más del gran impacto que tienen las palabras en las personas y también en los eventos. Deseamos más paz, amor, compresión, dinero, salud, etc. Pero muchas veces escuchamos como las conversaciones se enfocan en todo lo contrario. No podemos crear una mejor sociedad o una mejor versión de nosotros mismos si no trasformamos nuestra manera de pensar y por consiguiente nuestra manera de expresarnos. 

Nuestras palabras influyen en como percibimos las cosas y aportan a crear nuestra realidad. Por ejemplo: Han escuchado alguna vez alguna persona decir “La situación esta dura, todo está cada día más caro, ya no se puede comer” Esta persona generalmente se mantiene en este mismo circulo. Pero por por otro lado en la misma situación escuchas a personas decir “Aquí veo una oportunidad o estoy seguro que saldré adelante, esto es pasajero” A pesar de las circunstancias, esta persona logra avanzar.

No se trata de escapar de una posible realidad, más bien es un ejercicio para obtener resultados diferentes, iniciando con prestar atención a lo que decimos. Cambiando palabras que limitan por palabras que empoderan, cambiar el “Voy a intentar” por el “Voy hacer”, cambiar el “Es imposible hacer esto” por el “Es posible hacerlo” o algo tan sencillo como cambiar el “No olvides cerrar la puerta” por el “Recuerda cerrar la puerta”.

Créanme las palabra no se las lleva el viento, quedan enganchadas en nuestro corazón y muchas veces van moldeando nuestras vidas e influyen en nuestra manera de actuar. 

Apartemos un espacio para meditar y reflexionar en estas cuatro preguntas:

¿Qué oportunidades tenemos de ministrar positivamente en la vida de otros a través de palabras positivas y de ánimo, a pesar de las situaciones?

¿Podemos crear un mejor entorno utilizando palabras que empoderen?

¿Cuáles son las consecuencias de utilizar palabras negativas hacia las personas y situaciones?

¿Cuáles son los beneficios de utilizar palabras positivas hacia las personas y situaciones?

 Lucas 6:45  Porque de la abundancia del corazón habla la boca