¿Cuál es tu “Ikigai?  ¿Para qué vives?

Quizás al momento en la cual listes el titulo de este articulo, hayas quedado un poco sorprendido y preguntando ¿De qué se tratará esto? ¿Qué significa Ikigai?

Permiteme explicarte. La palabra Ikigai proviene del Japón y esta hace referencia a la razón que tenemos para vivir. Es todo aquello que da significado a nuestra vida y nos da llenura, lo cual es diferente para cada uno de nosotros. iki (生き?), que se refiere a la vida,  y kai (甲斐?),  “la realización de lo que uno espera y desea”.  

 “Los japoneses se amoldan para justificar su Ikigai durante toda la vida, para así mantener viva la idea de que merece la pena vivir en un mundo social, sea éste real o imaginario” – Gordon Matthews

Si lo vemos a simple vista, podríamos decir que es fácil encontrar eso que nos hace tener una vida con propósito, pero no es así. La búsqueda de la razón de ser, es un profundo viaje a nuestro interior, el cual no es fácil para todo ser humano. Ahora bien, personalmente creo que esta es una búsqueda general de todos y no solamente de los japoneses; sin embargo, es este grupo de personas, principalmente de la región de Okinawa quienes son mayormente conocidos por hacer todo en base a su Ikigai o razón de existencia. 

Cuando llevamos esto no solo al campo personal sino que lo incorporamos al plano empresarial, podemos ver como las empresas de mayor éxito a nivel mundial, son aquellas que su razón de ser supera el tema monetario. Tenemos ejemplos como:

John Mackey, fundador y CEO de Whole Foods: “La mayoría de gente no vive para comer, y tampoco las empresas deben vivir solo para tener ganancias”.

Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Facebook: “Estoy aquí para construir algo a largo plazo. Cualquier otra cosa es una distracción”.

Indra K. Nooyi, CEO de Pepsico: “La búsqueda ciega de ganancias a toda costa es insostenible “

Paul Polman, CEO de Unilever: “Tenemos que devolverle a este mundo la sensatez y poner el bien mayor por encima del interés propio “.

Marc Benioff, fundador y CEO de Salesforce: “Para ser exitosas, la misión corporativa de una empresa debe ser más que ganar dinero “.

Walt Disney, fundador de The Walt Disney Company: “Creamos felicidad brindando lo mejor en entretenimiento para personas de todas las edades “

Howard Schultz, CEO de Starbucks: “Cuando estás rodeado de personas que comparten un compromiso apasionado, todo es posible “.

Estos ejemplos de empresas nos llevan a pensar profundamente en la importancia que existe en vivir con un propósito, con un motivo de existencia. Estudios indican que posterior a la catástrofe ocurrida en Japón en el año 2011, muchos japoneses empezaron a replantarse seriamente su Ikigai, a reconsiderar cuestiones importantes en la vida como su significado, conceptos de felicidad, etc. El Ikigai nos ofrece la oportunidad de revaluar nuestra vida y su significado. Esto es algo que todos deberíamos hacer de manera constante.

Es curioso como contrario a nuestra cultura, en Japón la palabra jubilación básicamente no existe, ya que para ellos tener una pasión para toda la vida es tan importante que les permite continuar trabajando en lo que aman, siempre y cuando la salud les de esa posibilidad. Es importante mencionar que el hecho de vivir bajo estos conceptos tiene en sí grandes beneficios: Eres menos propenso a las enfermedades, tu mente se mantiene tan activa que eventos como la demencia y el Alzheimer disminuyen, la condición física es notablemente superior a la de una persona sin una razón de vida. Te conviertes en un dador para la sociedad.

Desde mi punto de vista creo que la razón de vivir no debe ser algo grandísimo y cuando me refiero a esto, hablo acerca de que no debemos buscar algo como que waooo. Sino que debemos observar que justo en las cosas pequeñas que vivimos día a día podemos encontrar una razón de vida, con nuestros hijos, amigos, padres, familias, trabajos, en la sociedad, etc. 

Nunca es muy temprano o muy tarde para descubrirlo y vivir en plenitud. El aporte que se hace y el impacto que causa vivir desde ahí no tiene precio.

Ahora para concluir déjame contarte un historia que ilustra el nacimiento de esta creencia:

En una minúscula aldea japonesa una mujer se debatía entre la vida y la muerte. De pronto tuvo la sensación de ser separada de su cuerpo y subida al cielo, donde creyó escuchar la voz de sus antepasados.

¿Quién eres? – le dijo una voz.

Soy la mujer del tendero – replicó ella.

Yo no te pregunté de quién eres mujer sino ¿quién eres tú?.

Soy la mama de tres hijos, contestó.

No te solicité que me contestes cuántos hijos tienes sino ¿quién eres?.

Soy una maestra de colegio.

No quiero saber cuál es tu profesión, sino ¿quién eres?.

La mujer no parecía dar una contestación adecuada a la pregunta, hasta que dijo:

Soy quien se despierta cada día para cuidar y amar a mi familia y ayudar a que se desarrollen las mentes de los niños en mi escuela.

Con esa respuesta aprobó el examen al que fue sometida y fue enviada de vuelta a nuestro mundo.

A la mañana siguiente se despertó sintiendo un profundo sentido de significado y propósito: Había descubierto su Ikigai.

“Quién tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier como”. – Viktor Frankl