En el año 2016 al finalizar una charla que estuve dictando a un grupo de estudiantes de secundaria se abrió un espacio de preguntas y respuestas. En este espacio una joven de aproximadamente 15 años comentó lo siguiente: “Tengo miedo a fracasar en la vida”, fue sorprendente escuchar a una joven de esta edad expresarse de tal manera.

Me pregunté ¿Qué pudo haber pasado en su vida que la ha llevado a expresarse así? Tome un profundo respiro y con un corazón abierto me dispuse a compartir acerca de mis propios temores como adulto y de cómo los enfrentaba. Esto no con la finalidad de decirle “esto es lo que debes hacer al pie de la letra”, más bien fue para que se pudiera sentir identificada, para que supiera que no estaba sola y que el sentirse así era algo normal. Pero lo más importante era trasmitirle que en ella estaba lo necesario para alcanzar todo lo que anhelaba y que sí era posible que ella pudiera cumplir sus sueños.

Ese día fue revelador para mí ya que más que sorprenderme lo ocurrido, me trajo recuerdos. Me trajo recuerdos de momentos en las cuales me he encontrado en la misma posición, temiendo a fracasar en la vida, temiendo a ser vulnerable, temiendo a tomar riesgo y acciones.

Sin embargo, la expresión en el rostro de los jóvenes al finalizar lo que compartí fue una de las mayores satisfacciones que haya podido tener. El poder experimentar ese momento no tiene precio.

Ese día también descubrí que existe algo muy poderoso que puede trasformar la vida de las personas a tu alrededor, en tu entorno. Esto es el compartir tu historia y experiencias de vida. Hablar con otros acerca de tus triunfos, luchas, dificultades, de tus temores, batallas y sobre todo compartiendo del cómo pudiste superarlas es algo invaluable.

No es de sorprendernos encontrar personas justo a nuestro lado deseando escuchar una palabra que pueda ayudarlas a salir de alguna situación abrumadora, vencer algún miedo o superar un evento traumático. Sé que no es fácil el hecho de mostrar vulnerabilidad y aceptar que existen cosas que puede que nos avergüencen, inclusive hasta nos humillen por lo que algunos puedan opinar. Pero es importante entender que todo lo que nos ocurre tiene un propósito más grande de lo que imaginamos, saber que aquella situación que por alguna razón ha ocurrido fue permitida para un bien mayor.

He sido testigo de cómo las experiencias de vidas de personas me han hecho reflexionar mucho y sobre todo me han dado luz de cómo superar algunos obstáculos. De igual manera estoy seguro que mis experiencias de vida han sido de gran aporte a otros. Cada ser humano tiene una lucha de la cual más nadie conoce y nosotros solo conocemos de cada uno lo que ellos nos permiten conocer.

Una de las cosas que muy pocas personas conocen de mí pero que me he permitido ser abierto y compartir acerca de ella en la oportunidad que he considerado apropiada, ha sido hablar acerca de mis pensamientos y deseos de suicidio. Yo me convertí en el escapista más grande, vivía en una vida paralela, escondía todo mi dolor y toda mi frustración detrás de una sonrisa. Esta es la razón por la cual nombre así el sitio web. El dolor de una experiencia traumática, el dolor de no saber cómo enfrentar algunos eventos en mi juventud, el dolor de sentirme torpe e inadaptado me hacían comportarme de cierta manera. Busque la forma de adaptar mi mundo al mundo externo; sin embargo, en mi mundo estaba totalmente quebrado.

Sabes, tú puede influenciar al mundo, todo lo que has pasado, esas pruebas superadas, el poder compartirlo con otros desde la humildad más profunda es poderoso y transformador. No sabemos a qué personas podemos estar tocando y quizás nunca lo sepamos.

Existen tantas personas llenas de incertidumbres, sin confianza en ellos mismos, y peor aún sin saber cómo expresar lo que les ocurre. No me refiero al hecho de pararnos en una plaza y divulgar todo lo que nos ha pasado, no. Hablo de poder compartir en un momento y espacio apropiado algo pueda dar esperanza a otros.

Sé que muchos no lo hacen por temor o pena, pero esto no debe preocuparnos, el compartir nuestras luchas no debe avergonzarnos. Lo que sabemos y lo que hemos vivido puede ser utilizado para hacer un aporte constructivo a la sociedad. Pasa del dolor al propósito y convierte tu vida en un mensaje que trascienda.

Si algo he aprendido es que todos todos tenemos un mensaje que dar, algo que aportar y lecciones que enseñar. Detrás de cada ser humano se encuentra una historia enriquecedora y transformadora. Cuenta tu historia, transmite tus experiencias con valentía, con honestidad y con humildad. Un mundo nuevo apareceré frente a ti, atrévete a explorarlo y ten por seguro que nada volverá a ser igual.

“Utiliza tu historia de vida para aportar a los demás”